Amasar todos los ingredientes hasta conseguir una masa blanda y muy flexible (suele llevar casi el doble de tiempo que con harina normal). Reposar la totalidad de la masa durante 90 minutos a temperatura ambiente dentro de un recipiente enharinado a fin de que no se pegue la masa. La masa suele crecer en muchas ocasiones hasta casi el doble de su volumen.
Cortar la masa en tiras rectangulares y colocarlas sobre la bandeja del horno. Dejar reposar 30 minutos más a fin de que continúe fermentando. Hornear durante unos 40 minutos a una temperatura entre 190-200° C.